Son dueños de un bar que siempre está abierto; según palabras del propio Flanagan, el «hábitat natural» de su padre es la barra del bar. Por ello, las costumbres de la familia giran siempre en torno al negocio:
Cenamos como suelen hacerlo las familias que tienen un bar, de uno en uno y en un santiamén, porque es la hora en que los clientes exigen más atención…
Los padres de Flanagan, y en concreto su padre, suelen andar algo despistados en todo lo relacionado con las actividades detectivescas de su hijo:
Eran las diez y cuarto. Mi padre se había pasado un buen rato preparándome la bienvenida, una modesta fiesta amenizada con sus gritos y con una versión especialmente inspirada de su pieza oratoria predilecta, Quien mal anda, mal acaba, todo ello rematado con ejemplares medidas disciplinarias.
Os podéis imaginar la cara que puso cuando el imponente señor Rocafort
le estrechó la mano diciendo:
—El señor Anguera, supongo. Permítame que le felicite. Puede estar orgulloso
de tener un hijo como Juan.
—¿Ah? —farfulló mi padre.
—Su hijo ha..., eeeh..., se ha encontrado casualmente al mío y... nos lo
ha devuelto...
[...]
Mi padre y yo nos miramos. Por lo que a él respecta, parecía estar viendo a un desconocido que intentara venderle un tranvía. Yo me mantenía impasible, como quien apuesta toda su fortuna a ver quién se ríe primero.Pero a pesar del trabajo que da el bar, las broncas por llegar tarde, los castigos o las peleas, lo cierto es que Flanagan puede contar con sus padres:
¿Qué pasaría si mis padres no estuvieran? Porque ya he dicho que mis padres tenían más vocación de camareros que de padres, y estaban siempre atareados, más preocupados por los vasos rotos que por mis calificaciones escolares, pero, como mínimo, estaban.Bajé al sótano, pensando en lo curioso de mi relación con Pilastra. La mayoría de mis compañeros con hermanas tenían con ellas unas trifulcas de órdago; discutían, se chivaban mutuamente a sus padres sus mutuas gamberradas. Pili y yo, en cambio, nos llevábamos de maravilla. A veces envidiaba a mis compañeros: seguro que se lo pasaban bomba discutiendo.